
LAS PERSONAS SON MAS IMPORTANTES
QUE LAS COSAS
Por: Mariesther Martínez.
Estas palabras resonaban fuerte dentro de mi cabeza cuando leí la frase en un libro que llegó a mis manos un día después de haber vivido una situación difícil en mi casa.
Un día antes llegué a mi casa después de trabajar y después de haber tenido un día muy difícil. La situación en el país y en el mundo estaba muy complicada y eso se veía reflejado por supuesto en mi cartera.
El dinero escaseaba como nunca antes, debía ya 4 meses de renta, había tenido que ir a la escuela a negociar las colegiaturas de los dos niños porque no había podido pagar y los intereses corrían. Mi marido, por supuesto: desempleado, ya era la tercera vez. Y yo, desmotivada, cansada, harta de todo. De la vida, de mi situación, de mi suerte, de mi cuerpo, en fin. Me sentía cucaracha pisada.
Así fue como llegué a la casa y al abrir la puerta recibí como bienvenida un bello aroma florar que inundaba el espacio. Después de unos segundos mi cerebro me envió la información: Huele al perfume, perdón, huele al único perfume bueno que tengo en el tocador. Ese que me dieron como regalo en la oficina.
Por supuesto corrí a investigar de donde venía el aroma y me encontré con la novedad de que mi hija de 6 años lo había tirado en la cocina y el frasco se hizo pedazos, por supuesto tirando todo el preciado contenido. La señora que me ayudaba a cuidar a mis hijos mientras trabajaba me contó cómo había sido el evento.
Mi reacción fue alcanzar a la niña, gritarle todo lo importante que era para mí ese perfume, regañarla por su falta de consideración, darle dos nalgadas y castigarla en su cuarto toda la tarde. Después de eso me metí al baño a llorar, gritar y maldecir todo lo que pude por la pérdida de ese perfume. ¡Imagina el numerito! Hulk se quedó chiquito junto a mi furia, mi frustración y mi desilusión.
Por supuesto el perfume era el pretexto. Mi enojo era contra mi situación, mis deudas, mi inseguridad y el enojo guardado que tenía contra la vida, y descargué esta frustración en contra de mi hija. La cual se quedó dormida con ese sentimiento de tristeza y dormidita suspiraba seguro después de haber llorado tanto o más de lo que yo lo hice.
Y por supuesto, Dios nos manda señales y con ellas viene la lección: Llegó a mis manos este libro que al abrirlo la primera frase me decía. LAS PERSONAS SON MAS IMPORTANTES QUE LAS COSAS: Un florero, una maceta, un perfume, hasta un auto son cosas que se pueden recuperar, con mucho esfuerzo quizá; pero…EL AMOR PROPIO y LA AUTOESTIMA de un hijo, ese no es tan fácil de recuperar una vez que es lastimado. Imagínate sentir que cualquier cosa es más importante que tú.
Recordé el caso de una amiga que tuvo un accidente. Un auto le llegó por atrás y destrozó toda la cajuela. Ella por supuesto tuvo un esguince cervical, y se sentía fatal; pero su mayor preocupación era que su marido se iba a enojar con ella por haber destrozado el coche. Aunque no hubiera sido su culpa.
Cuando estamos mal, debemos ser más responsables con las cosas que decimos y hacemos. No debemos hacer sentir a nadie y menos a nuestros seres queridos, que cualquier cosa vale más que ellos.
QUE TENGAS UNA EXCELENTE SEMANA.
maesma@reinventandote.com
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