Artículo Semanal

UNA ESPERANZA DE VIDA...

Por: ivonne Hidalgo Díaz.


Shangai, 30 de abril 2010

Es impresionante la de cosas que se pueden pensar, sentir y recordar mientras se lava la propia ropa de uno a mano en un fregador de platos de un apartamento de Shangai.


El momento que uno vive, la gran cantidad de información que de todos lados viene, la decisión en ejecución que me tiene aquí, el juego entre la esperanza y la convicción…


Mi hijo viene y va como una constante…su voz preguntando cuando vuelvo…en mi corazón la respuesta de siempre volveré, siempre regresaré, pase lo que pase…


Tengo la sensación de que esto pasará, todo me lo dice, todas las señales se encienden luminosas a mi paso…también reconozco esa capacidad de la vida para darlo todo: el riesgo, la gente en su extraordinaria magnificencia… ¿serán destellos de algo supremo? Hoy me digo que seguramente si lo son… ¿Qué otra cosa podrían ser si no eso?


Ayer celebre y cante por concluir un trozo de este camino… me mire en los ojos rasgados de mis jóvenes compañeros de camino: Francisco, Diego y Luna… ¿tendrán ellos alguna idea de lo que hacen por mi? ¿Las limitaciones de esta comunicación tan diferente permitirá que ellos sientan que están siendo mis manos, mis pies, mi rumbo, mi soporte?… ¿tendrán a sus pocos años y a la vuelta de una diferencia de edad y cultura tan grande la posibilidad de saber que me dan vida con su compañía solidaria y alegre? ¿Sabrán que esos momentos en que reímos por cualquier cosa que logramos a medias entender son para mí un fresco en el alma?


En mi apartamento de Shangai, Susan Boyle canta con dulzura y calidez acompañando mi tarde tranquila y llena de pensamientos que mí hacer de lavandera urbana me acaba de dejar…

 

 

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